Los padres de Luz Milagros rechazaron la muerte digna
Los padres de Luz Milagros rechazaron la muerte digna
Ya no le realizan estudios ni vive conectada a máquinas y monitores; apenas un respirador artificial en el nivel mínimo. Sólo recibe medicina paliativa, para que no sienta dolor. Contra los peores pronósticos, el corazón de Luz Milagros, la beba chaqueña que fue dada por muerta al nacer y que sobrevivió 12 horas en la morgue, sigue latiendo.
No tuvo fallas ni tampoco volvieron las convulsiones. Luego de hablar con los médicos del Hospital Italiano, Analía y Fabián, los padres, aceptaron que ya no haya tratamientos invasivos para su beba. Pero la madre se niega rotundamente a que se aplique la recientemente sancionada ley de muerte digna. Está convencida de que un milagro puede volver a ocurrir. Está decidida a esperar.
Anteayer, los cuatro hermanos de la beba, que habían quedado en Resistencia al cuidado de una tía, llegaron a Buenos Aires y pudieron verla. La visita se repitió ayer por la tarde, en un clima que mezcló la alegría del reencuentro con la incertidumbre por el futuro.
Ramiro, de cinco años; Camila, de ocho; Micaela, de nueve, y Santiago, de doce, armaron un revuelo en la sala de espera del segundo piso del Hospital Italiano. Estaban felices de volver a ver a sus padres y ansiosos por ver a su hermanita. Los padres les contaron las últimas noticias sobre la salud de Luz Milagros, siempre desde una visión creyente y optimista.
Hubo preguntas y abrazos. Y muchos mimos. Los chicos quieren saber cuándo van a volver todos a Chaco, cuándo la beba va a poder ir a su casa y usar todos los regalos y juguetes que la gente les fue acercando en todo este tiempo y que los hermanitos atesoraron dentro de un moisés verde







